La idea del campamento como un habitar efímero trae el recuerdo de la vida nómade, del tiempo fugaz de un estar transitorio. De una manera de vivir que cambia y se renueva; de un territorio que espera nuevos visitantes.
Y ese estar transitorio implica dejar mínimas huellas, que el viento borrará para dar paso a nuevos rastros de pisadas.
Los Mocoví son el pueblo originario de la zona que, como todo pueblo nómade, construía sus refugios casi sin anclarse al piso. Algunos elementos estructurales y una cubierta fresca para el estar temporario.
Así se vuelven referentes de esa manera de estar bajo un techo, por un tiempo, y seguir.
Como el campamentista que se refugia del sol y del viento para descansar, para dormir, para encontrarse.
El proyecto busca así casi no tocar el suelo, posándose apenas, como si quisiera no perturbar el entorno; es una sombra para el sol y un refugio del viento. Sin tocar los árboles, se va acomodando al terreno y haciéndose lugar, da pie a diversas actividades. Con libertad, con flexibilidad, deja que los acontecimientos ocurran.
El proyecto es sencillo y adaptable, entendiendo que el paso del tiempo, que la noción de lo nómade, implica el cambio, la modificación, la reconversión y el crecimiento.
En esencia el proyecto parte de un eje ordenador que resuelve el conjunto marcando el camino del posible crecimiento. Sería suficiente un solo pabellón de planta libre para admitir diversos usos y a medida que el presupuesto lo permita y que las actividades lo requieran, ir creciendo y complejizándose.
Una estructura metálica, elegante en su sencillez, resuelve una serie de pórticos triangulares que forman los pabellones flexibles del conjunto. El techo apenas se levanta para proteger del sol el interior que se abre hacia el norte.
El mismo sistema resuelve todo el conjunto, el cual es liviano, repetible, fácilmente construible y modificable. Un módulo que se puede multiplicar para crecer según la necesidad.
Se busca construir una arquitectura accesible económicamente que permita la generosidad de los metros cuadrados que admita la máxima flexibilidad así como un espacio en sección amplio.
De manera muy simple se resuelve la ventilación cruzada para permitir que el aire caliente sea empujado por el aire fresco del sur y naturalmente sea expulsado.
Se plantea un semicubierto de acceso para recibir a los contingentes desde el acceso al balneario Laguna Verde para luego seguir un eje ordenador que permite el crecimiento, de ser necesario, hasta el extremo opuesto del terreno en toda su longitud.
Así se irán anexando los diversos bloques según el avance del desarrollo de la Planta Campamentil.
El proyecto busca ser el espacio que reciba el habitar transitorio, que habilite las actividades lúdicas y educativas en un entorno natural, seguro e inclusivo.
Laguna La Verde, Santa Fe
Concurso Provincial – TERCER PREMIO –
Anteproyecto
Fernando Monti
Brian Ejsmont -Imágenes-