El proyecto debía abordar el encargo de “La Macarena, interpretándose como una Nueva Ciudad».
Pensamos entonces la ciudad como un hecho complejo en el que la heterogeneidad, la mixtura, el intercambio, son no sólo enriquecedores sino necesarios. No pensamos ya en aquella ciudad zonificada del Movimiento Moderno, sino en esta ciudad real, diversa, ambigua y cambiante; como un organismo vivo. Por eso la idea de este proyecto empieza justamente en la mixtura.
Pensar en esta idea de heterogeneidad y mixtura nos planteaba el desafío de operar frente una idea convencional de loteo que parecìa no ser pertinente segùn la lógica de pensamiento que llevábamos adelante. Por lo cual se pensò en definir dos grandes espacios de intervenciòn entendidos como una suerte de macromanzanas determinadas por las calles perimetrales y por la avenida central, para lo cual se propuso definir las calles trasversales como manda peatón.
Empezar a pensar cómo dotar de identidad a un conjunto en formación. Se recurre así al arco y al ladrillo como vocabulario que permite construir una idea de pertenencia. Con la potencia de las formas puras, matemáticas, cargado de una potencia atemporal, se construye un zócalo de ladrillos que forman arcos estructurales y que dotan al conjunto de una impronta reconocible y atractiva que comulga con la idea de “la excelencia y atención a los detalles característicos de la institución” que demandan las bases, en la medida en que la pureza de la forma implica la excelencia y el detalle.

Río Cuarto, Córdoba

Concurso Nacional de Ideas

Brian Ejsmont 
Celeste Ciuro 
Sofa Maiz
Fernando Monti

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