Pensamos en la idea de la “vuelta a la naturaleza” sin una mirada romántica sino como una atenta reflexión sobre los modos de habitar ribereños, en torno a la naturaleza. Cómo lograr captar la esencia de las preexistencias culturales, del paisaje construido inmerso en el paisaje natural.
La idea de un refugio a la orilla del río, devenido en vivienda permanente, en un edificio que pueda albergar la vida, las costumbres, el modo de habitar tan arraigado en lo propio del lugar.
El proyecto busca la síntesis entre el refugio de pescadores, conceptualizado como arquetipo, junto con el de la casa como símbolo del habitar. Se vuelve a la vez, lo más simple posible en la búsqueda de una economía de medios sumamente estricta, con la capacidad de adaptarse a nuevos usos, brindando metros cuadrados suficientes para una vida holgada pero simple junto al río, entre los árboles.
Proyectada con materiales livianos, esta casa de geometría simple busca tocar lo menos posible el suelo, despegándose, y posándose lo justo y necesario, construir una terraza corrida frente al río, como una superficie de transición, para contemplar el horizonte, tomar un mate, oír el canto de los pájaros.; para simplemente estar.

La casa está revestida exteriormente en chapa, con sus dos fachadas principales transparentes, lo que refuerza está idea de cubierta, de un techo, una sombra, que protege y da refugio. Se busca construir el escenario de lo posible, como puesta en práctica del registro cultural: unas sillas, simples y cómodas, ubicadas a la sombra de un alero, o de un árbol, para, mirando el río, compartir un momento de calma e intercambio. La idea de levantarse y contemplar todavía con el cuerpo horizontal, el horizonte y el río. Compartir un almuerzo, adentro o afuera, o en el espacio intermedio, para, con la comida como excusa, poder contar historias, poder narrar recuerdos, y construir nuevas memorias.

El proyecto aprovecha la topografía para ocultarse hacia afuera (desde la calle se ve una cubierta contínua) sin negarle al transeúnte el espectáculo del río. Mientras uno ingresa, lentamente, la contemplación del agua se mantiene siempre vigente, apenas escondida brevemente por la línea de la cubierta para volver a aparecer a través de las transparencias.
De manera inteligente, el proyecto busca la convivencia de lo público y lo privado en un ida y vuelta entre el límite claro y la ambigüedad suficiente para que la naturaleza siga siendo, mediante la mirada, un bien compartido.

La Juanita, Entre Ríos

Concurso Internacional -FINALISTA-
Anteproyecto

Adolfo Schlieper
Fernando Monti

Colaborador:
Gino Monteverde

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